jueves, 23 de abril de 2015

Desamor, celos, acoso...

 Desamor…celos…acoso

Santos Rejas Rodríguez

Hace unos días, en un canal de televisión –no recuerdo cual- vi una grabación en la que una chica joven iba recibiendo mensajes en su teléfono móvil con una intermitencia abrumadora y obsesiva.  Por una amiga presencial, en pregunta interrogativa afirmativa, los espectadores quedamos enterados que el autor de los mensajes era la pareja afectiva de la receptora  a quien demandaba a cada instante ¿Dónde? ¡Porqué! ¿Con quién? ¿Qué llevas puesto? Es decir controlando su vida paso a paso. Celos y acoso, concluye la amiga aconsejándola que rompa con él de inmediato y/o que denuncie el hecho.
Informar, educar, prevenir, buscar soluciones, perfecto pero…incompleto si la campaña se queda ahí. La especie humana se compone de dos géneros. El desamor, la infidelidad, los celos, el acoso, la violencia…no es patrimonio exclusivo de uno de ellos. En virtudes y defectos existe un común denominador. ¿En proporciones diferentes? Unos sí, otros no y los más repartidos conforme a las diferencias individuales de mujeres y de hombres.  Será preciso, es evidente,  incidir en aquellos aspectos en que las desproporciones sean mayores para corregirlos pero informar, educar, prevenir y dar soluciones debe ser para ambos géneros.


Tengo hija e hijos. No querría que mi hija fuera objeto de ningún tipo de violencia o acoso. Pero tampoco que lo sufrieran mis hijos. He intentado educarlos en el respeto al ser humano sea hombre o mujer. Así creo que deben ser las campañas sociales. Lo contrario es caer en la demagogia y el oportunismo… O en un feminismo revanchista tan indeseable como el machismo a extinguir, por las consecuencias y  efecto boomerang que a medio plazo tendría.

 Sin carga política alguna, simplemente pensando en el bienestar de los seres humanos ¿podría hacerse una encuesta sobre el control – acoso de chicos sobre chicas y viceversa en el segmento de población de 14 a 18 años? Y después lo hablamos…

viernes, 17 de abril de 2015

Ratos...

¿Ratos de esperanza, esperanza a ratos o... sólo ratos?


Santos Rejas Rodríguez


Con el tiempo justo para ver el inicio del telediario suelo encender mi televisor. La noticia con que abre el informativo me sobrecoge, sorprende y me produce un regusto interno que no sabría explicar a qué me supo.Carezco de referentes para identificar o comparar el sabor.
 ‘Rato detenido’: Ministro, Vicepresidente del Gobierno, Presidente in pectore, doctor en economía universal…Un inigualable curriculum a quien una mano firme le doblega la cabeza para introducirlo en el vehículo que le transportará ante el juzgado de guardia como a cualquier caco de nuestras calles pillado in fraganti.



Tengo por ahí escrito que hay sucesos, muchos, que se me emparejan. Este no ha sido excepción. Suelo elegir música en función de mi estado de ánimo. Momentos antes de encender el televisor estuve escuchando folk español, Jarcha en concreto, y al oír la noticia de la detención de Rato, una estrofa de la última canción retornó con brío: ‘Sentimos que no estén todos/los que viven de esta guisa/pues sería interminable/poner música a la lista’.
Pasado el telediario, regresado el televisor a su negra pantalla, una serie de preguntas revolotearon por mi cabeza: ¿por qué ahora? ¿por mano de quién? ¿a quienes beneficia o perjudica? Y lo más importante, me decía: ¿dormirá en Soto del Real? Sin respuesta publicable me dormí…
Esta mañana me informo que Rato, el Sr. Rato de nuevo, durmió en su casa, que se abre un investigación exhaustiva, que habrá comisiones…¿que qué? ¿pastel todo, como se suele decir en cheli o ambientes carcelarios?

Tampoco tengo respuestas para afirmar si es un farol arriesgado o va de veras el envite, así que retorno a a Jarcha: ‘Bienaventurados, madre/los políticos de oficio/que trabajan para el pueblo/si ello les da beneficios’

martes, 14 de abril de 2015

Cuerpo y Mente...o algo así

Mente y Cuerpo…o algo así


Santos Rejas Rodríguez


Hay días en los que la mente quiere ir por un lado y el cuerpo por otro. ¡Cuidado con los esguinces! Avisaría mi amigo Agustín, guestaltista él.
Hoy, tras un mal soñar, es uno de esos días. Mi cuerpo se niega a ir al gimnasio. Mi mente me empuja hacia él. O quizás al revés, no tengo la cabeza para hilos finos. Pero aquí estoy, subido a la bicicleta que te lleva a parajes imaginarios y pedaleando a ritmo pop de los sesenta.  

Superponiéndose a la vocecilla interior que me susurra: ¡ves, necesitabas ejercicio! Oigo por el lateral derecho otra, aguda y voluminosa: ¡¡qué tal, amigo!! Giro lentamente la cabeza, desprendo el auricular de mi oreja y educadamente contesto: ¿Díga? -¡¡Que si vio anoche en televisión a la Rosa Díez en la entrevista de…me espeta el compañero de tour -No señor, veo poca televisión…y me coloco de nuevo el auricular.
Ha nacido gente que no se da por aludida y es inmune a las expresiones no verbales: -¡¡ Esa señora no se ha enterado que…!! Elevo el volumen del reproductor y pedaleo con ansia mirando a la pared infinita.
Una acción que me irrita más que el criminal pregón de ¡¡¡El tapicero…se tapiza a domicilio!!! es que un interlocutor me toque al mismo tiempo que me habla. Y este señor, cadenciosamente, empieza a tocarme el brazo a la par de su verborreico discurso. Me bajo en marcha y, saltándome el programa atlético, me siento en la terraza de la cafetería para inmortalizar el acontecimiento vivido mientras paladeo un té…negro.

Una pareja, surgida de la nada, se coloca frente a las desprotegidas mesas y sin previo aviso se arranca por Lole y Manué…mi cuerpo, en íntima comunión con la mente, sale a escape. Ya pagaré el té otro día. Saben donde vivo…

sábado, 21 de marzo de 2015

DESPEDIDAS

Despedidas

Santos Rejas Rodríguez

Tras veintitrés horas de angustia sumida en la negritud del silencio, huyendo del terror que está fructificando de unas semillas cuya paternidad nadie quiere reconocer, y creyendo que han llegado al último aliento de vida en esta tierra siempre temblorosa por las diferencias irreconciliables de los seres humanos que la pueblan, una pareja, que hasta ese momento ha vivido unida, se despide el uno del otro para, cogidos de la mano, encaminarse a un más allá que da pavor sólo con pensar que puede ser un calco de este más acá.

Tremendo y desolador que en nombre de un dios incomprensible unos sujetos decidan la muerte de sus prójimos, de quienes ni siquiera saben  cual es su religión, ni el color de su piel o el de sus  ojos…




Por fortuna la historia de la pareja del atentado de Túnez fue de final feliz, de película americana, de las de antes. No así para el resto de los diecinueve fallecidos, todos ellos víctimas, aunque de matiz diferente.

No he podido, ni querido, contener la emoción al ver a Cristina y Juan Carlos y escucharles  cómo se despidieron dando por finalizada su andadura, y que una sonrisa se dibujara en mi cara al verlos caminar juntos, unidos, mano con mano, ahormando su futuro.
Tampoco he podido evitar el pensamiento de las manos que, solitarias, recorren  calles.


lunes, 16 de marzo de 2015

Mediar o no mediar...

Mediar…¿o no?

Santos Rejas Rodríguez

Cuando ya crees que lo has visto todo, o casi todo, va don Eduardo y protagoniza un anuncio de pan de molde. Y la vida se relativiza y piensas que Einstein tenía razón, que el tiempo no existe y que la luz camina a velocidad superior a la del sonido y tiene peso, aunque leve, como el ser.

En esas andaba mi mente cuando un rugido estridente, salido de boca de varón, traspasó el espacio que nos separaba y me alcanzó: ‘-y para qué quiero yo esto sino tengo nada para meter en ella…’ graznaba a la vez que esgrimía una barra de pan como si fuera una escopeta del doce, apuntándola a otro ser. El semejante, o sea el interpelado, en rugido no menor en sonoridad, respondió: ‘-como vaya para allá te voy a decir lo que vas a meter y por dónde’.




Hay cosas de la vida que me incomodan, como es la falta de generosidad. Otras me repelen, la agresividad entre ellas. Y tiendo a atemperar situaciones en la que la violencia se presenta, interviniendo, mediando. En esta ocasión, conforme me aproximaba al de la barra de pan en esgrima, empecé a sopesarlo: rapado en cresta, fornido  y en camiseta de tirantes, congestión facial y mandíbula encajada. Así que me giré para contemplar al respondón por ver si…ejem: un calco. Un poco más bajo en estatura vertical. En la horizontal más fornido, con unos brazos de grosor como el doble de mis piernas, juntas…o más. Y unos ojos saltones empujados por una sangre en ebullición.
Mi buen amigo interior me dijo, prudente él: ¿Porqué no dejas que con su pan se lo coman? Que ya tienes una edad…Y sin ni siquiera responderle, fuime.

domingo, 8 de marzo de 2015

Regresos y reencuentros...

Regresos y reencuentros…

Santos rejas Rodríguez


Un matiz de luz, el trino de un pájaro, el olor a romero o jara florida puede ser el detonante de la evocación de un recuerdo, de una promesa, de una vivencia. Respuesta emocional condicionada, la llaman los psicólogos pretendiendo explicarla.

También el color. El blanco que predomina en esta cafetería. El blanco de bata sanitaria con aromas de asepsia ha eclipsado el entorno dejándome frente a ti. Sonriente. Con la sonrisa de la incertidumbre, la del miedo contenido, disimulado, para que no me alcance y no sienta dolor: tu dolor.  Domesticado y de tu mano para protegerme sabiéndome el más débil dentro de la fragil fortaleza que nos habíamos construido.


El brillante color me ha catapultado al vacío haciéndome retornar a aquellos tiempos en que aún creíamos que la victoria era posible. Que aún cabía la esperanza…

Y ahora que estás  aquí, separados únicamente por la distancia inconmensurable de la eternidad, sintiéndote en carne viva, aprovecho para decirte que todo lo que no seas tú sigue sin interesarme  y que lo que me aleja de ti cada vez me resulta más hostil…

La cortina de batas blancas se iza y me deja  ausente de tu mano, amiga. Y de nuevo al camino. A solas con tu sonrisa. Otra vez…

martes, 3 de marzo de 2015

Promesas

PROMESAS

Santos Rejas Rodríguez

Infrecuento catedrales, iglesias y capillas. En especial si el acudir a uno de estos recintos es para cumplimiento social, o sea: ver o ser visto; dar o recibir condolencias o parabienes. Quienes me conocen disculpan mi ausencia. A cambio saben que están exentos de acudir cuando me toque ser protagonista del evento.
Escrito lo anterior, debo reconocer que en algunas ocasiones, muy contadas, me embarga una apetencia similar a la del diabético cuando siente la necesidad de ingerir azúcar. El cuerpo –pues me resisto a atribuir el impulso a otras instancias no palpables por los sentidos- me incita a refugiarme en sagrado. Busco entonces una iglesia perdida, recoleta, donde los únicos ruidos sea el crujir de la madera vieja o el tropezar en eco del feligrés de andares inciertos.
Mis pasos me han encaminado a una iglesia a la que me llevó el azar  –va para ocho años-  y que me recibió de manera mágica con una misa cantada en gospel.


Hoy, al adentrarme en ella me llega, nítido y claro, ‘buscad y hallareis’, ‘pedid y se os dará’…
 Termina el oficio religioso y sigo sentado en mi solitario banco. Las palabras del oficiante ocupan mis reflexiones.  ¿promesas? ¿de obligado cumplimiento? ¿o forman parte de un programa de elecciones? ¿envueltas en incienso?

Una tos discreta, un apagado de velas, me invitan a salir del templo. Y de nuevo en la calle. A caminar esperanzas.   

lunes, 23 de febrero de 2015

Parejas...?

Parejas…?

Santos Rejas Rodríguez


Madre e hija conversan. En un principio, por el volumen de voz de la primera, altisonante, comencé a recoger mis bártulos de escribir para cambiar el escritorio a otra cafetería. Siempre, o casi, me han paralizado las lágrimas. Y las de mujer, más. Cuando retornaba el capuchón del pilot a su punta de escribir, visualicé las dos lágrimas ardientes que, suave y a lo callado, se desprendían de los ojos de la mujer de mayor edad, la madre. Al mismo tiempo se atemperó el volumen de su voz. No le iba bien la relación con su marido. Es más ‘cada vez están peor las cosas con tu padre’ informaba, sin sollozos, a la hija.



¿La razón? La explicó con detalle. ‘Salimos poco, y cuando salimos yo, a su lado, como tu bolso que está ahora sobre el taburete. Abre el periódico, habla con el camarero o está callado. Ausente de mi’. Y en casa, igual. Anoche llegó de ver el partido del Real Madrid. Ni un comentario. Ni si ganó o perdió. Sólo: ‘-la cena’. Y de ahí al sillón. Y del sillón a quedarse dormido. Desapego, incomunicación…desamor.
Los esfuerzos de la hija, sus palabras de cariño, las propuestas de alternativas de que saliera con amigas, viajara aunque fuera sola, no calaban su piel. Tampoco hubo más lágrimas. Sí más silencios. Levanté mis ojos del cuaderno. Busqué su mirada. Y encontré desolación. Abandono. Soledad.

Camino de casa arranqué un pellizco de la barra de pan. ¡Qué amargo está hoy!, pensé. Y me costó tragarlo.


Publicado en nuevatribuna.es: 
http://www.nuevatribuna.es/opinion/santos-rejas-rodriguez/parejas/20150224092342112856.html

jueves, 19 de febrero de 2015

Humor, dolor

Humor, dolor…

Santos Rejas Rodríguez
 

Hace tres días murió mi madre. No por esperada, menos sentida. No tenía enfermedad conocida. Únicamente años vividos. Al filo de los noventa y nueve que hubiera coronado este próximo abril. El de las flores, el del amor en primavera que eclosiona en nuevas vidas entre diciembre, y febrero del año siguiente.
Mis hermanos y yo no tenemos queja alguna. La hemos disfrutado más que la media de otros hijos. Ella tampoco: la han sobrevivido todos sus hijos sin experimentar la pena incurable de haber perdido alguno por el camino. Querida por sus nietos a los que ya les disputaban el podio sus bizbietos, que vienen con fuerza ejerciendo sus derechos del querer y que perpetuarán los genes y enseñanzas que nos ha dejado en herencia.
La muerte de una madre no por esperada deja de sorprenderte. Te deja sin aliento cuando llega, desprotegido, en pañales, indefenso. Es preciso aprender la andadura sin su mano protectora. Y ahí estamos. Eso sí, con el humor que nos caracteriza a todos los hijos que parió, incomprendido para algunos pero que a nosotros nos sirve para transformar las lagrimas en risas, de mejor deglutir. Nada más expirar nuestra madre, una de sus nietas, en el momento de darle el beso de despedida, se apoyó sobre el cabecero de la cama articulada que, brusca y ruidosamente, tomó la posición horizontal. Su padre la reconvino con cariño: ¡Hija, has dado a la yaya un susto de muerte!



Y en la cena de hermanos, tras la despedida en su nuevo lugar de reposo, sabiendo que ella presidía la mesa, y que nos estaba diciendo. ¡qué locos estáis todos! recordando la anécdota, nos reímos hasta las lágrimas. Lagrimas agridulces de humor y dolor. Y de amor, de mucho amor.

sábado, 7 de febrero de 2015

Cuerpos y almas

Cuerpos y almas

Santos Rejas Rodríguez

Frente al lugar que ocupo se exhiben lomos de libros en paciente espera de caricias. De entre ellos emerge, en oferta de acudir a la llamada de mi mano, un viejo conocido: Cuerpos y almas. Ofició de detonante para comenzar la charla de sobremesa dentro del grupo de amigos que nos reunimos con la intermitencia adecuada para no generar impaciencias pero tampoco ansiedades. La elección para las copas, tras la comida de restaurante casero, es un antiguo mercado reconvertido en lugar de encuentro para la bebida pausada, con música que deja el protagonismo a la voz de los contertulios. Del Cuerpos y almas llegamos a la Madre Teresa de Calcuta habiendo pasado por las Edades de Lulú, La Reina del Sur y Marcial Lafuente Estefanía, dejando constancia del Capitán Alatriste.
En el intento de adivinar el destino que finalmente tendrán los libros impresos llegamos al descanso. O sea: al fin de la primera copa y visita al vestuario. Y precisamente, en el trayecto hacia el alivio, volví a ver a la pareja adosada a la barra y dedicados a la misma tarea que cuando llegamos: besarse. A besos profundos. De los de inmersión a pulmón libre que provocan síntomas de asfixia en el espectador… ¿El beso presenciado a la llegada y este han sido, quizás, los dos únicos besos compartidos? ¿Son  besos esporádicos?  ¿O forman parte de una cadena de besos? Me preguntaba entre ida y vuelta.
Parece ser, por testimonios allegados, que se trataba de  besos formadores de un continuum sin visos de finitud.



La conversación del segundo tiempo nos condujo, por vericuetos  que no vienen al caso,  hasta un  Luis Cijes preocupado por si su hijo, Resines, le respetaría por aquello de que ‘un hombre, en la cama, siempre es un hombre’ y a otras cosas del amanecer…que no es poco.
 Ya en mi cama, al aguardo del sueño, rumiando el día,  me preguntaba qué habría impelido a la pareja a besarse así y allí, subidos en taburetes adosados a la barra de un bar, emulando a cigüeñas expuestas en campanario.
¿Reencuentro ansiado? ¿Despedida eterna? ¿Buscando un tesoro perdido? A la espera de hallar respuesta del porqué una pareja en la que ambos sobrepasan la edad media de la esperanza de vida actual, española, se besaban de ese modo, y en ese contexto, me quedé dormido.
Y desperté con una sonrisa de beso en el cuerpo e incógnitas indescifrables en el alma. O quizás al revés…

jueves, 29 de enero de 2015

Amistad

Amistad

Santos Rejas Rodríguez

No hubo pretensión de escuchar la conversación de las dos mujeres, amigas, que se hallaban sentadas a una mesa adyacente a la mía, pero la distancia de separación era menor a un brazo extendido, no muy largo y encogido por la artrosis. Además me sentí prendado por la musicalidad de sus voces y porque ambas guardaban tiempo de silencio para escuchar a la otra. Tiempo medido. Como la cadencia del reloj de los jugadores de ajedrez. ¡Y tan atenta la una de la jugada de la otra…! y también viceversa, como escribió el poeta.
Exponían, cada cual en su turno, el problema que cada una de ellas portaba sin resolver. Habituales de la vida de hoy y también de ayer. Inmersa en un litigio de divorcio sin acuerdo, la colateral a mi.  Una de esas separaciones de daño mutuo. Como de revancha por haberse querido inútilmente, sin sacarse el provecho esperado.
La otra bajo la sospecha de la infidelidad, pero sin querer creer. La desazón de alma de quien ama y aprecia desarmonías en el ser amado…



Ni una ni otra usaron de consejos o apelaron al ‘y yo peor’…La música tenue de la cafetería, el hablar pausado de ellas, la escucha atenta, me hicieron recordar una sesión psicológica pero sin  espera de diagnóstico ni demanda de tratamiento. Un vacío de dolor de alma escuchada. Simplemente.
El remate final, tras el consumo de un té y una cerveza sin alcohol que habían utilizado para ir deglutiendo pausadamente la conversación, fue el intercambio de obsequios navideños ¡tan retrasados! Y las expresiones y muestras de cariño al contemplarlos. Retrasados sí, pero muy a tiempo para hacer brillar los ojos empañados por lágrimas de amistad. Y los de un desconocido anónimo cercano…

(Publicado en el diario digital nuevatribuna.es:


martes, 20 de enero de 2015

Encuentros sorprendentes

Encuentros sorprendentes…

Santos Rejas Rodríguez



Viajaba en el autobús 21, en ruta hacia la Castellana, mientras iba pensando en las inteligentes medidas de nuestro Ayuntamiento para reducir, e incluso eliminar, la contaminación que nos tiene emboinados desde el inicio del año ¡que llueva, que llueva! cuando bruscamente, y sin mediar frenazo alguno del vehículo, mi atención quedó prendida como flecha en diana en ¡Rosa Diez comprando cupones de la ONCE! ¡Y frente por frente de la sede del PP! de la Calle de Génova.
Olvidando mi destino apreté el botón de parada y me apresuré calle arriba para allegarme al encuentro de su señoría.
¿Qué motivación ignota había desencadenado mi acción? Lo ignoraba. Una conducta más a añadir a la cadena de inmotivadas, o sin sentido conocido, que ocupan un almacén desde mi uso de la razón…
¿Qué iba a decirla, o callarme, al tenerla frente a frente? Hola: ¿Buscando financiación para la próxima campaña? ¿Contribuyendo a una acción social? ¿Enfurruñando a Ciudadanos? ¿Más…? ¿Guiñando al PP? o  ¿Incitando a Podemos? Tampoco fui capaz de darme respuesta. Sí sabía, corazón, dónde estabas. Oía tu palpitar… y cada vez más acelerado por la prisa y el respirar entrecortado por la contaminación bajera.



No hubo lugar ni a preguntas ni respuestas. ¡No era ella! Puedo asegurar, y aseguro, que era su doble exacto. El que buscan con ahínco quienes se dedican a otras áreas del mundo del espectáculo.
¿Qué hacer ante el fiasco? En esta ocasión la respuesta fue inmediata ¡compra una tira para el cuponazo! Por si los dioses quisieran compensar el esfuerzo y aliviar mi desazón por la oportunidad perdida. Quizás para siempre, ¡Oh fortuna, que esquiva eres...!
(Publicado e nuevatribuna.es:

martes, 6 de enero de 2015

CUMPLEAÑOS...

CUMPLEAÑOS…


Santos Rejas Rodríguez



Celebrar el día del nacimiento suele ser costumbre
 extendida. Al menos, en mi entorno socio familiar, lo es. Por fortuna algunos de los ritos tradicionales de mi niñez se han extinguido, como los cruentos tirones de orejas, venganza para resarcir los agravios infligidos a lo largo del año. Pervive la tarta aunque transformadas las velas tradicionales en la de dígitos por aquello de la economía espacial…

Sirve también la conmemoración para llamar, o
 viceversa, a la persona amiga; prometiéndonos mutuamente, una vez más, que nos tenemos que ver y hablarnos. Esta vez de verdad.

Es un celebrar de la llegada a la vida. En día
señalado. Recordado una vez al año. En compañía…


¡Qué diferencia con el cumpleaños de muerte! También ocurrido en fecha fija, sí, pero de recuerdo presente. Y, por lo general, en soledad íntima.

En este que ha sido tu cumpleaños de fecha, 
cincelado en el pensamiento día a día, y haciendo caso al  -¡No te guardes todo, háblalo! que me decías, apropiándome de palabras de Manolo García, tu favorito entre los favoritos, quiero decirte que:

 ‘Quedaba mucho por hacer/quedaba 
mucho/porque de ti volví a aprender lo necesario/Del brillo de tus ojos, a disfrutar del tiempo lento/A tirar del lastre, de eso que es el existir…Y muchas cosas más de ti aprendí/Y quedaba mucho por hacer/recoger los sueños en las noches frías…A robarles el tiempo al minutero…Y quedaba mucho por hacer…quedaba mucho’

Cómo duelen los cumple días de ausencia, cómo 
duelen… 

¡Quedando tanto por hacer!


miércoles, 17 de diciembre de 2014

PREGUNTAS...

PREGUNTAS…

Santos Rejas Rodríguez

Una persona amiga me pregunta el porqué escribo sobre conversaciones escuchadas en paradas de autobús, en las inmediaciones de la mesa de la terraza o cafetería que suelo ocupar para escribir la novela que tan lentamente avanza o mientras consumo energías en el gimnasio. Temas vulgares. Me consta.



La primera respuesta, inmediata, sin pasar por el tamiz del meditar, fue que de los temas políticos y económicos ya se ocupan especialistas sesudos que aportan soluciones pertinentes y eficaces a los problemas que van surgiendo en estos ámbitos, con lo cual no dejan resquicio alguno y un comentador aficionado, como es mi caso, haría el ridículo.
Mientras se reía de mi ocurrencia aproveché para pensar y hallé una razón alternativa:  De los grandes temas Sociales y de Estado, los que en verdad preocupan al Gobierno, Partidos Políticos y Ciudadanía en general como son lo de Pablo Iglesias y su becario; Tania, y su hermano de protección oficial y, sobre todos ellos, por su alcance real, la vida y obra del Pequeño Nicolás, ya se ocupan centenas, legiones, de entendidos, contertulios, arribistas, chupópteros, vividores y  desocupados  a través de las cajas de resonancias de los medios de comunicación de lo escrito, hablado y digitalizado… con las inestimables ayudas de  alientos y silencios  de los variopintos organismos estatales y algunos servidores de lo público sin cuya inestimable colaboración no hubiera sido posible la historia..  En esos espacios no lograría, tampoco, hacerme sitio ni a codazos.
Ahora bien, aunque no me encuentre capacitado para lidiar esos miuras sociales, no puedo impedir que una interrogante repiqueteé en mi cabeza: El  zarino Nicolás, o Rinconete redivivo  ¿No será  ‘el niño’ gestado por el sistema (casta lo llama Pablo) y parido en el momento oportuno para distracción del público en general? Porque es evidente que la corrupción generalizada, Bankia, el paro, imputaciones reales o el terror excarcelado y otras minucias han perdido la primera página o, al menos, el gran titular de portada.
¡Qué paranoico eres! Me acusa mi interrogadora. Le doy la razón, me despido y mientras me alejo escucho en mi interior una voz, arriolada, que ordena:
 -¡Una de Nicolás!
-¡Oído, cocina!
(Publicado en el Diario digital Nuevatribuna:

martes, 18 de noviembre de 2014

¡Ese corazón...!

¡Ese corazón…!

Santos Rejas Rodríguez


Los jueves, por razones explicables que no hacen al caso, no puedo acudir al gimnasio a liberar mi espíritu. El pasado fue una excepción por el día, por la hora y por el objetivo: cansar el cuerpo dejando lo del espíritu para los días habituales. Una máquina de las denominadas ‘de cardio’ que capta y digitaliza en pantalla hasta el aliento que expeles fue la elegida como compañera de fatiga, de la mía, claro.


Fui sacado del automatismo físico y la abstracción de pensamiento por un corazón palpitante frente a mis ojos. Deduje que no era el de la máquina sino un indicador del ritmo del mío y, en efecto, comenzaron a salir números crecientes: 135- 139- 143…154…y llegado a este punto, a una seña mía, se acercó la monitora, siempre atenta. Resumo: mi ritmo cardíaco oscila entre 65-70 en reposo y 110-120 en actividad, por tanto…
Como mi respiración era bastante normal, no se me había subido a la cabeza ni la espuma de una tristeza, ni me veía cantando por Sabina lo del bar de Nicanor, sugerí, antes de recurrir al 112, cambiar de máquina y hacer otra medición. Mis latidos no pasaron de 120…¡Uff!
Pero soy analítico y, a ráfagas, incluso introspectivo. Y dándole a las piernas de nuevo, con objeto de asegurarme de que había sido un fallo de la máquina, retrocedí hasta hacer consciente,¡ay, Freud! lo que estaba pasando por mi inconsciente cuando el corazón se visualizó ante mis ojos latiendo desaforadamente…¡Hostias…! digo ¡Eureka! ¡La intención de votos a Podemos! ¡la había escuchado momentos antes de entrar al gimnasio…! ¡En eso estaba mi mente ocupada! 
Y con el retorno del recuerdo,  de nuevo mi corazón: 135- 149- 151…
Recurrí a lo aprendido: respiración diafragmática acompañada de  intervención cognitiva: ¡No eres Mariano!, me iba diciendo lentamente... ni Pedro ni Cayo... Rosa o Esperanza tampoco... Ni siquiera Gaspar… Y mi tasa cardiaca: 145- 130- 120… Continué respirando y convenciéndome: ¡Y no tiene porqué ser el big bang! ¡Y quizás sea flor de un día…!
Y el corazón: 105- 90- 70…Y ahí dejé la terapia no fuera a sufrir una parada que, aunque transitoria, resulta muy enojosa y atrae a desocupados...que luego votarán vaya usted a saber

(Publicado el Nuevatribuna.es el 14 de noviembre:


lunes, 3 de noviembre de 2014

¡Qué fácil es...!

¡Qué fácil es…!



Santos Rejas Rodríguez


Desde hace años, cuando salió al mercado el primer Kindle, utilizo el lector de libros electrónico. Ahora en su versión avanzada con pantalla táctil, luz y utilidades como diccionarios, traductor, etc. ¡la frikiadicción y tal! Me es muy cómodo para leer los pesados ‘tochos Follianos’ , y similares, de novecientas páginas, que me vencían los brazos al leer encamado y, también, para ajustar el tamaño de letra a estos ojos cansados de lo tanto visto.
Con esto no quiero decir que he abandonado ‘el papel’. Ni mucho menos. Sigo  leyendo, acariciando y oliendo libros nuevos y releyendo, regurgitando y deglutiendo los de siempre. Unos pocos ocupan mi mesilla de noche (¡qué antiguo!) en mezcolanza: inquilinos de siempre, mediopensionistas y arribistas con pretensiones. Allegados insidiosos apuestan que entre ellos, los permanentes,  seguro que hay un ‘Príncipe’ y probable un ‘Sin Tzu’. Algo hay de cierto…El Principito va y viene según épocas. Sobre guerras no sé nada, o casi…




Un medio pensionista es un Borja. Un cuerdo a imitar en su locura. Su libro, único, lo leo, releo, subrayo y anoto al margen. Pregunto, interrogo, río, niego, afirmo…y me hace pensar siempre ¡y mira que da pereza! Pero ¿Quién permanece impasible ante? : ‘Uno no vino a querer una sola vez ni a querer a una sola persona. Uno tiene que estar donde lo quieran a uno y con quien lo quiera a uno…hay que lograr la capacidad de estar donde se quiera, con quien se quiera, el tiempo que se quiera. Y de poder irse cuando uno quiera, lo cual no es ninguna tragedia’
Y mientras camino con el sobrepeso de los huesos de los santos pero con el alivio de los buñuelos de viento, me digo: ¡qué fácil estar, qué difícil ser!

(Publicado el día 2 de noviembre en Nuevatribuna.es:



martes, 28 de octubre de 2014

El pan nuestro...

El pan nuestro…

Santos Rejas Rodríguez 

El hallazgo inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta se denomina serendipia o efecto serendipity, en terminología inglesa. En lenguaje coloquial es conocido como chamba, chorra o chiripa. Por ejemplo el descubrimiento de América por don Cristóbal y acompañantes.
No sé si calificar con alguno de estos términos los sucesos con que me topo cuando en un lugar público  escribo  para mi novela acompañado de un vaso de vino de rioja o de la ribera, según el ánimo.
En general me concentro y aíslo de tal modo que el entorno no me cala. En otras ocasiones, sea por la proximidad de las mesas colindantes, el volumen o tono de voz de los prójimos o mi falta de ideas, me conducen a hallazgos cotidianos que me impulsan a dar fe seudonotarial.



Él, en la treintena, cuenta a Ella que la han ‘echado las cartas’  y que, en resumen, le auguraban que encontraría trabajo antes de finalizar el año, aunque sería coyuntural;  el definitivo podría encontrarlo el año siguiente. Que en la relación amorosa actual se producirían cambios y que, al inquirir  en qué consistirían, o sea, si el echador podía afinar el augurio, la respuesta recibida fue que la pareja atravesaría un trayecto de crisis tras la cual o bien podría salir reforzada o darían por finalizada la relación emprendiendo cada cual su camino…
Ignoro si hubo  pronóstico sobre la salud porque se me hizo tarde y me cerraban la panadería. Caminé presuroso mientras me interrogaba a mí mismo  - ¿Estará aprovechando Pablo Iglesias su promiscuidad televisiva sacando jugo al mundo astral? ¿Echará  las cartas? ¿Con acierto? ¿En lo laboral? ¿Y en lo afectivo? ¿Se adentrará también en temas de salud?
Y pensativo, de modo mecánico, le solté un pellizco a este pan nuestro de cada día…



lunes, 20 de octubre de 2014

¿Habrá wassat?

¿Habrá Wassat?


Santos Rejas Rodríguez


La lluvia ha cosechado mesas y sillas de las terrazas. Al menos de la que soy habitual. En una cafetería me acojo a refugio. El parque arbolado que se exhibe tras el ventanal  atrae mi mirada mientras le doy vueltas a un pleonasmo que me tiene invadido desde primeras horas.
La placidez del momento, el silencio de lluvia que imperaba en el café, es abruptamente roto por dos voces jóvenes que ocupan una de las mesas a mis espaldas. Una táctica para hacer frente al evento que no puedes eludir es diluirte en él, alternativa que elijo en lugar de hacerlo en el diluvio que está cayendo.
El oscurecimiento del exterior transforma el cristal de la ventana en espejo y, en él veo reflejado que ambas jóvenes sostienen entre sus manos sendos teléfonos en los que centran su atención y la expresan en exclamaciones que me llegan nítidas: ¡Alucinante! ¡No me lo puedo creer! ¡Flipante! ¡Poto! ¡Me la suda! ¡Es un bocas! Aliñadas con muchos ¡Mira tía! y similares. ¿La causa de estas y otras expresiones? El repaso que están haciendo a sus respectivos contactos del Wassat y descubrir que fulanito se ha conectado a las siete de la mañana y a la tres de la madrugada menganita. Que A y B han coincidido en la hora de wasseo y que, en este instante C y D están en línea… ¡Y no te lo pierdas, F, tiene oculta, desde hace días, su hora de conexión! Y aquí se miran y a dúo ¿Porqué seraaa? Y sueltan una carcajada…


Aprovechando un claro apuro mi rioja y salgo.  ¿Nueva forma de comunicación? ¿De diálogo? ¿Mera curiosidad? ¿Por la vida de los demás? ¿Por ausencia de la propia? ¿Estamos buscando vida humana ‘más allá’ porque se está extinguiendo la de ‘más acá’? ¿Habrá Wassat? ¿Lo exportaremos?
Como no tengo respuestas me pongo a caminar bajo árboles que se sacuden el agua y retorno a mi pleonasmo…

(Publicado el Nuevatribuna.es el 15 de octubre de 2014:

sábado, 11 de octubre de 2014

Ébola:el día después

Ébola, el día después

Santos Rejas Rodríguez

El gimnasio en el que intento disciplinar el cuerpo y purificar el espíritu, hoy, el día después del primer caso de Ébola en España, lleno total. Petado, como suele decirse. Las cintas transportadoras de pies y las bicicletas que recorren sendas imaginarias, en turnos de espera imposible.
¿Nos ponen las situaciones de riesgo? ¿Estamos necesitados de adrenalina? ¿Más? Me hago estas preguntas por saber, como imagino que todos los presentes en la sala, que la enfermedad del Ébola se transmite por fluidos corporales y nada como un gimnasio en el intercambio de sangre, sudor y lágrimas. O al menos, sudor y alguna que otra salivilla…
Quizás, me digo como alternativa, es que estamos vacunados contra las malas noticias, las adversidades, las crisis y sus coletazos del paro, las tarjetas opacas y la corrupción generalizada…o nos hemos resignado de tal modo que ni las siete plagas de Egipto brotando en verde nos afectan ya.
Tampoco, claro, esperamos que la situación creada y la incierta por llegar, traiga consecuencias. 



Nadie asumirá la responsabilidad política de haberse saltado los protocolos y asesoramientos técnicos importando el virus a nuestro territorio.
Siento, y soy solidario, con los compatriotas que enferman gravemente tanto en el extranjero como en España. La cuestión es que cuando se toma la decisión de riesgo de que muera cada uno en su casa hay que asumir las consecuencias: la corona de laurel y la foto en el éxito o la cicuta de la dimisión del cargo político en el error.
Y aquí me quedo, esperando… turno para sudar.
(Con mis mejores deseos de restablecimiento para la sanitaria afectada por el virus del Ébola)

(Publicado en el diario digital Nuevatribuna.es el 7 de octubre del 2014:  http://www.nuevatribuna.es/opinion/santos-rejas-rodriguez/ebola-dia-despues/20141007194524107991.html )

domingo, 5 de octubre de 2014

¡Una de Cataluña...!

¡Una de Cataluña…!

Santos Rejas Rodríguez


Aprovechando que se ha reincorporado mi camarero habitual y me intereso por su esguince le pregunto  -¿Qué opinas de lo de Cataluña? ¡Que el Barça ganará al Paris Saint Germain esta noche! Me contesta de inmediato con una sonrisa de Rinconete más que de Cortadillo porque, a pausa seguida, añade: -¡Cuánto más caso se le haga al Mas, más se crecerá! Lo que hay que hacer, añade, es dejar que pregunten lo que  quieran preguntar, que opinar no hace daño a nadie y se acaba de una vez la historia. Lo que pasa es que al Gobierno le interesa tenernos entretenidos con esta historia, así nos distraen de lo asuntos  del paro, la pobreza o la corrupción de la clase política.
Y aquí hace una relación de la que no se salva ninguna agrupación con representación nacional, autonómica o local…
Y ahora, remata en puntilla con acento cheli o vallecano de pro, ‘se oye que el Gallardón va a levantar más de ocho mil papeles todos los meses, ¡eso sí que es para hacer un referéndum y consultarnos lo que pensamos los españolitos currantes como yo¡ Y, pausadamente, como torero en desplante tras una faena de aplauso, se marcha a atender a otros parroquianos.


Cuando trato de abrir mi cuaderno mientras voy rumiando lo que ha respondido a mi simple pregunta, de pasada y bandeja cumplida en mano, como al desgaire, apostilla: ‘Pero fíjate el impulso que le han dado con esta historia a su industria textil fabricando banderas día y noche…y es que, para el negoçi, un catalán es un catalán!
Mientras se aleja, me digo que este camarero sirve al cliente lo que le pida. ¡Una de Cataluña…!  ¡Marchando!

(Publicado el día 1 de octubre en nuevatribuna.es

Y, por cierto, perdió el Barça con los francesas…¿será un recuerdo histórico?)

domingo, 28 de septiembre de 2014

AÑUSGO

AÑUSGO

Santos Rejas Rodríguez
 

Acababa de escribir, de tirón, dos hojas del  cuaderno. No es cuestión baladí cuando se lleva unos días atascado en la novela de tu vida…de la mía, me refiero.
¿El detonante? La temperatura, el sol, el vinillo de la ribera y, quizás, que mi camarero habitual no está hoy y no me ha entretenido con sus interesantes puntos de vista. No ha librado, no. Un esguince parece ser el motivo. En otra ocasión trataré de los esguinces y su relación con el inconsciente.
Hoy mi atención ha sido, y sigue, atrapada, con la imagen en la que se posó mi mirada al levantar mis ojos de la cuadrícula. A escasos metros de mi copa de vino vi llegar a una mujer y un chico. Con precisión de expertos en la tarea, el chaval, de unos diez o doce años escasamente desarrollados, extendió sobre el reborde de la acera un plástico endurecido. Mientras tanto la mujer, en una cuarentena cincelada en granito, desprendió de sus anclajes la papelera cercana y fue a verter su contenido cuidadosamente, como cosecha de fresas, encima de la improvisada alfombra grisácea.
Cada cual por su extremo fue seleccionando lo que le parecía y lo echaba en sendos carros de los que se utilizan para la compra…


Apenas tuve valor para mirarlos a la cara. No soy antropólogo ni tenía a mano el teléfono de la doctora Temperance Brennan para preguntar. Por sus rasgos, y, en especial, por su mirar de orgullo no vencido, supe que eran españoles, seguramente madrileños, quizás casi vecinos…  No sé si la escena, o la aceituna que estaba en mi boca, me produjo un añusgo que aún no se me ha deshecho cuando esto escribo. Y una lágrima contenida. O más…


(Publicado el 27 de setiembre del 2014, en nuevatribuna.es http://www.nuevatribuna.es/opinion/santos-rejas-rodriguez/anusgo/20140927084255107593.html )

martes, 23 de septiembre de 2014

Paradas provisionales

Paradas provisionales…

Santos Rejas Rodríguez

Salía yo de comprar un cartabón cuando empezaron a caer las primeras gotas de una lluvia que se convirtió en torrentera antes de llegar a la parada del autobús… Como era de las provisionales, que el Ayuntamiento de Madrid ha puesto de moda por su afán innovador y de vanguardia, no ofertaba cobijo alguno. Imitando a otros ciudadanos que carecían también de paraguas, aparté la valla protectora de la parada en obras y me resguardé bajo su techo.
De haber coincidido en un ascensor la dinámica del grupo del refugio hubiera estado presidida por el silencio y un mirar a ninguna parte. Quizás algún carraspeo. Pero al estar en un lugar abierto y no suspendidos en el vacío, cada cual estuvo a lo suyo. Y lo suyo, lo de la chica de mi vera, rozando la veintena y con un atractivo pin pegado a la aleta izquierda de su nariz, era ¡Descartes! Como lo leen e, imagino, que con la misma sorpresa que yo lo escuché…


A su interlocutor(a) telefónico le hablaba de la mente y el cuerpo, la materia y el espíritu, con rigor y un léxico rico, sin emplear ni una sola vez ‘tío o tía’ o palabras de las denominadas, en el siglo pasado, ‘malsonantes’, ustedes me entienden.
¡Flipé, tíos¡ ¡Alucinante, tías! ! ¡Rayado total me quedé!

Llegó mi autobús y no había escampado. Mientras me alejaba de ella, cartabón bajo el brazo y zapatos empapados,  me dije: si pensamos  seguiremos existiendo. Puede con todas las crisis. Seguro...

lunes, 15 de septiembre de 2014

Cuando el diablo...


Santos Rejas Rodríguez

¡Qué mañana me has dado, Perales! Yo pedaleando kilómetro tras kilómetro y tú a piñón fijo una canción tras otra. Ni un mal arcén para detenerme y cambiar el archivo de música del MP3 que, como era de estreno, ni manejarlo sabía sin soltarme de las dos manos. Ya sabes lo limitados que estamos los hombre para realizar tareas a la vez, y lo de usar ambas manos, seguir pedaleando y fijar la vista en el aparatejo y la carretera, ¡chungo total! Pensar ya es otra cosita…
Como suele ser habitual, un bien sobrevino. La canción de Samaritanas del amor me ha dado una idea para la novela que tengo en ciernes…ya saldrá el peine en su momento y te contaré José Luís.
Como los acontecimientos, buenos o malos, suelen ir también emparejados, hoy está de libranza mi camarero. El sustituto no habla. Gesticula. Con amabilidad, eso sí. Debe ser en compensación a la locuacidad del titular del sector de mesas que suelo ocupar o, como este campo le es ajeno, no lo cultiva.


Así que entre la presencia de Perales y la ausencia de mi camarero se me ha ocurrido hablar de mi madre, que se ha empeñado en ir despidiendo amigos,  conocidos y allegados y al final no va a tener de quien hablar, que esté vivo: Pertegaz, Carmen Hornillos, Alex Angulo…por no citar a Lauren Bancall, esa mitad de Humphrey, que era una de sus ídolos. Y ahora Botín, de repente, y, por la ley del emparejamiento como aseguraría  mi camarero, el señor Álvarez, don Isidoro, dejando a todo El Corte Inglés en el luto del final de las rebajas de verano…¡madre, que te estás quedando sola! Un beso.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Coincidencias emparejadas...o así

Coincidencias emparejadas…o así

Santos Rejas Rodríguez

El tema de hoy de mi camarero de terraza es una rama de árbol desgajada. Por Vallecas, me ha parecido oírle.  Una rama de árbol ha caído sobre un transeúnte, aplastándolo. Debía ser un tronco de considerable tamaño y peso.
En trance de regresar a mi tarea novelística el camarero pasó de la información a la relación, a la coincidencia de sucesos, poniendo ejemplos y comenzando por unir la caída de la rama de Vallecas con la que recientemente se desprendió de otro árbol en el Parque del Retiro matando, también, a otro hombre que casualmente estaba debajo. Después, con la precisión sorprendente, aunque vete a saber si no es doctor cuántico empleado ‘en lo que salga’, relató accidentes consecutivos de aviones, de camiones volcados y de transeúntes atropellados en pasos de peatones…concluyendo que, ocurrido un suceso, de inmediato le sigue otro de semejantes características, como si hubiera una ley de emparejamiento.
 Quien parece ser el jefe de terraza, con modos y ademanes inequívocos, cortó la disertación al relator bajo excusa de que tenía varias mesas desatendidas. (¿Envidia pura?)


El hueco de silencio fue aprovechado por una interrogante que se me coló de vete a saber, y que más o menos, expresado en palabras, preguntaba ¿será cierto que a un suceso le sigue otro de características idénticas? ¿A la decisión de Ana Botella de no presentarse a las elecciones le seguirá otra semejante? ¿Decidirá Rajoy no presentarse a las generales? ¿De modo irrevocable y para siempre?
Ya le diré a mi camarero si sus observaciones tienen una base científica, aunque claro, en la política las variables intervinientes pueden trastocar hasta la teoría de la relatividad…sniff

(Tras escribir lo que antecede, y enviado al periódico, leo que la actriz Molly Glinn muere tras sufrir un golpe en la cabeza por una rama desprendida de un árbol mientras paseaba con su marido en Chicago…tenía 46 años. D.e.P.)

domingo, 7 de septiembre de 2014

ORDEN

Orden

Santos Rejas Rodríguez

Mientras intento hilar ideas y convertirlas en texto para mi próxima novela (¡!) no puedo evitar que llegue hasta mis oídos, y escuche, la conversación que el camarero que sirve la mesa adyacente a la mía sostiene con los comensales de la misma.
‘- Que el sueldo de cada madero nos cuesta mil quinientos euros, y los pagamos entre todos. Y van tres o cuatro para coger a estos rumanos o lo que sean que llegan de Francia, porque allí los echan, y se vienen a España. Que aquí les sale gratis robar en el metro, en las tiendas o en los cajeros. Los cogen y los sueltan y no les pasa nada y siguen robando. Que lo que tenían que hacer es expulsarlos, como hacen los franceses y que se vayan a su tierra, o donde sea…y no por racismo, que no. Sino por poner orden, que lo que este país está necesitando es que se ponga orden…’


Creo que he transcrito, casi al pie de la letra, la proclama del camarero impulsado por la visión de un grupo de extranjeros que pasaban por la terraza y a los que de inmediato calificó de ‘rumanos’, vete a saber porqué. Los comensales, cuatro en total, de una edad media en la treintena avanzada, currantes todos,  que degluten el menú del día para continuar con la jornada completa, o más, aunque se la estén abonando como media, o menos, no sólo asienten vigorosamente, sino que hacen aportaciones a lo dicho por el camarero que no me atrevo a poner sobre este papel, pero casi todas relacionadas con la ley, por su ausencia,  para ceñirme a la verdad…
Será cierto, me pregunto, que en este país, mi País, ¿Hace falta orden?  ¿En lo de los ‘rumanos’ o similares del camarero? ¿Es ese el ‘problema’ que perciba el ciudadano de a pie? ¿El de los extranjeros mendigantes?  ¿El de los saltos de valla con o sin concertinas? ¿O el paso del estrecho y la labor humanitaria de los Cuerpos y Fuerzas con mujeres embarazadas o niños de patera? ¿Serán técnicas de distracción para que nos olvidemos del paro, la banca, los chorizos que han hecho de la política su medio de vida? ¿O de los fraudes fiscales que van pasando al olvido? Y me pierdo en un marasmo de interrogantes.

Aprovecho que el camarero me mira para pedirle un vino de Rioja porque el que estaba tomando, de Ribeiro, se ha calentado, y mientras me lo sirve estoy a punto de decirle que se puede, que podemos y debemos, exigir que se ponga orden… en las prioridades. O intentarlo…