domingo, 7 de junio de 2026

La felicidad...y Dios

 

La felicidad…y Dios

Santos Rejas Rodríguez

Caras sonrientes, miradas brillantes, León XIV, Madrid…

Y una buena amiga me pregunta:

—¿Creer en Dios da la felicidad?

Sí, muchas personas son felices creyendo en Dios—, respondí y ya no paré.

La psicología ha mostrado que, para una parte importante de la población, la fe religiosa puede asociarse con mayor bienestar subjetivo, esperanza, resiliencia ante la adversidad, sentido de la vida y apoyo social.

No es la creencia en sí misma la que garantiza la felicidad, sino lo que esa creencia aporta a la persona: significado de vida, formar parte de una comunidad, compartir valores, recibir o dar consuelo y una forma de interpretar el sufrimiento.

También hay muchas personas que son felices sin creer en Dios. Encuentran sentido en el amor, la familia, la amistad, el trabajo, el arte, la naturaleza, la ciencia o el compromiso con los demás.



Desde la psicología, la cuestión no suele plantearse como «¿es necesaria la fe para ser feliz?», sino más bien «¿qué da sentido a tu vida y te ayuda a vivirla de forma plena?».

Para algunas personas la respuesta es Dios; para otras, no.

Como psicólogo he observado en pacientes oncológicos que en situaciones límite algunos encuentran una gran serenidad por su fe, mientras que otros la encuentran por sus relaciones, sus proyectos o simplemente por la decisión de vivir cada día con la mayor dignidad posible.

Quizá una pregunta aún más interesante que «¿se puede ser feliz creyendo en Dios?» sea: «¿qué tipo de felicidad buscamos?»

Si hablamos de una felicidad entendida como ausencia total de dolor, probablemente nadie la alcanza.

Si hablamos de una vida con sentido, amor, esperanza y capacidad para soportar el sufrimiento, muchas personas afirman haber encontrado eso precisamente a través de su fe en Dios.

Y otras, por caminos distintos.

Y aquí lo dejo por hoy.

Quedan pendientes otros temas relacionados con la felicidad, Dios y la vida, que también hablé con mi buena amiga, y que prometo comentarlos en breve.

Pues eso.